abril 09, 2006

Treinta y cinco minutos en una boletería del metro


Escucho, pero con dificultad.
Con dificultad como la del champagneaso de Coco Rosie. Como los acordes que intentan salir de mi garganta abatida de tanto cantarle a los papeles rotos, rojos, rocosos.
Así de dificultoso y embriagante fue la espera. La espera no por su presencia sino por el sueño que debía traer y que me pertenecería.
Intentaba no perder a nadie de vista, pues la gente tiende a escabullirse. Aunque difícil hubiese sido que lo intentase siquiera, pues a ratos el lugar quedaba desolado y los peldaños no traían más que el viento con ellas.
Observaba detenidamente los bolsos que traían con ellos tratando de divisar alguna señal que me indicara que venía mi ojo caleidoscópico.
Algunos se percataban de ello (más de alguno que pensó en coqueteo, más de alguna que pensó en un loquero y más de muchos que no pensaron).
Otros como aquel respondían con miradas inquisitivas. Otros como aquella no pareció vislumbrar mi mirada, ni la del guardia, ni la de la joven que le entregó un boleto a cambio de su dinero, ni la de las escaleras (o al menos eso deseé).
...Una mochila, una maleta, un bolsillo, una chaqueta, alguien tose, ellas se ríen, ella come una manzana con la boca abierta, nuevamente inhóspito y ...de ella ni luces, ni sombras, ni pasos, ni bolsos.
Llevaba ya veinte minutos y él llegó corriendo. Movía los dedos y no paraba de rascar su cabeza (y en realidad no quería que dejara de hacerlo).
Mientras le cantaba, llegó a su fin mi espera. Ella traía mi ojo caleidoscópico que no era mío pero que ansiaba serlo.
...¿Tú eres?...yo soy...No hizo falta preguntar nombres ni datos innecesarios. Tomé en mis manos mis anhelos y dejé en las suyas mis pesadillas.
Y así continué fotografiando los vagones, las distancias y las escaleras enmudecidas.
Aletheia
A propósito de las miradas vacías

4 comentarios:

Angeles dijo...

Cuando hablas de fotografiar "vagones, distancias y escaleras enmudecidas" me recuerda un hobby que he dejado de lado. Amaba fotografiar, sobre todo si se trataba de nadie o de gente desconocida, calles, espacios...
detener el tiempo en tu lente o apreciar algo que nadie ve, una hoja seca que cuelga de un árbol, un auto estacionado en una esquina, un árbol que creció torcido, un gato en una ventana.
Mi lente y yo salíamos los fines de semana, lo adqurí en una tienda de cámaras usadas, obviamente otras manos ya la habían poseído y su estructura pesada y metálica le daba mas vida.
Ahora, no se que pasa con ella, no quiere seguir creando imágenes, solo me devuelve películas en blanco.

Sopor Aeternus dijo...

Coincidimos en el olvido de fotografiar. A propósito de eso es que le dediqué estas palabras. Al fin comencé a adueñarme de momentos.
No sé por qué lo dejé, o por qué decidió descansar de mí. Pero eso ya no importa.
He regresado para ella y por ella he vuelto a temblar de alegría.
Sigo alimentándome de imágenes y ella sigue alimentándose de vida.

Espero que tengamos la oportunidad de compartir esto que nos une.

Angeles dijo...

Es cierto, amo mi camára, pero no se que le sucede. Podrá un bufón alegrar sus días para curar su enfermedad. (quiza esta deprimida, no me sorprenderia a estas alturas)

Anónimo dijo...

B:
-yo rehúyo a las enseñanzas. Vez cada que alguna se me confiesa, me veo insistiendo en la flor de que no ha llegado, o que, una vez llegada, por ser la costra que quiere seguirse, es precisamente a ella a quién debo mi indiferencia. Una vez que llegue a una cima, esta decaerá, y yo jamás sabré que pude decir a la extensión de ojos quién es el Hablo central.

A:
-no has estrechado en algún quehacer la mano de tus pudores, queriendo ser siempre un bendito, un imposible-impasible.
Duelo, mejor. Al tiempo en que un lápiz, la diestra seña de altercados ojos pudiste empobrecer, o al tuerto diluvio acotar la enseñanza. “limítate a aprender de tu sueño”, no hay intención más insulsa en tu cuerpo. En los días, desdeñados por el sol, ¡el clima en ti aclame un movimiento, una bofetada de exhalaciones!
atendamos pues a lo que un maestro tizna