
abril 11, 2006
Fríos desgarramientos

abril 09, 2006
Treinta y cinco minutos en una boletería del metro

abril 08, 2006
Espinosa conciencia

¿Pérdida? ¿Perdida?
Cerró la puerta con llave, con doble llave, con triple llave, con todas las llaves que existen, que más que llaves son vueltas de llave...y así al infinito.Acostumbraba encerrarse al estar en casa y a dejar de par en par las puertas una vez que iba de salida.
Abrió cajoneras, cajas y pensamientos, disponiéndose a guardarlo en su estrecho bolso, tan estrecho como los pasillos que daban a su habitación.
Todo decía que este sí sería el viaje que pondría fin a la incógnita. Ese viaje que había esperado toda su vida, toda su lenta y corta vida.
No tenía mucho que guardar, pero si bastante que perder si se olvidaba de llevarlo todo.
Sacó de su bolsillo una boleta de la farmacia de la esquina (de una de las tantas donde había una farmacia). Al reverso tenía la lista que había hecho con apuro dentro de la cabina telefónica acerca de lo que pretendía llevar a su viaje.
No había tenido tiempo de lavar, ordenar y limpiar, aunque nada sucio o que no estuviese en su lugar apremiaban dichos actos.
Abrió la puerta con llave, con doble llave, con triple llave, con todas las llaves que existían, que más que llaves eran vueltas de llave…y así como en un comienzo.
Nadie se extrañó al verlo partir, así como tampoco nadie se acercó a despedirse.
Yo miraba tras la mecedora de mi abuela como tras tropiezos aquel viajero se apresuraba a llegar a algún lugar.
Miraba su reloj y tosía mientras sus botas se empolvaban.
En su mano izquierda llevaba un libro. En su otra mano el bolso y un mapa.
Rápidamente entre a mi casa, tomé un abrigo y salí por la puerta trasera.
Aquel viajero se había detenido en la esquina de la avenida esperando la luz cambiara.
No se me ocurrió otra cosa que llegar a su lado y esperar con él el paso peatonal.
-¡Pensé que no llegarías!- me dijo.
Su mirada era una de las más hermosas que he visto, y ¡Vaya que han pasado tantas por mis ojos! Su piel era clara y tersa. Tanto que parecía no haber ocupado espacio en ella, pues no existía huella alguna de recorrido vital. Tenía la nariz poco prominente y sus labios parecían ser seda de la más noble.
-¡Pensé que no llegarías!- repitió.
-Lo sé- respondí.
Aún me pregunto por qué lo hice.
Nuestro viaje fue poco usual. Hablamos mucho. Hablamos de todo lo que se dice y se calla, de todo aquello que vemos y de todo aquel que nos ve.
Insistía en llamarme Vicente, mas nunca repliqué aquello. La verdad es que ni siquiera yo sabía mi verdadero nombre.
Pasaron 28 años antes de darme cuenta que he vivido sin preguntas acerca de él.
Todos los días lo paso a buscar para los ensayos, pero nunca lo encuentro en su casa.
Con el tiempo me acostumbré a no golpear, ya que, sabía que si su puerta estaba abierta, él no estaría en su interior.
Siempre lo encuentro en el mismo lugar. Siempre lo encuentro en la Avenida antes de cruzar. Del mismo modo como todos los días, posa sus ojos en mí, respira tranquilo y exclama:
-¡Pensé que no llegarías!
Aletheia
A los que estuvieron, a los que se fueron y a los que ya no están (que siguen siendo los mismos).
El pequeño genio
...yo no dejaba de miralo. Parecía aterrado y famélico. Entonces dirigió sus ojos a su madre tras escuchar una sirena, y dijo: -¡Mamá!: ¿Por qué la gente se está muriendo?
Mis piernas comenzaron a temblar.
Al próximo paradero descendí del bus.
Un cansancio multicolor

Sobre reptiles y peces
La vergüenza de demostrar, la vergüenza de ser, de ser ahí, de ser en sí, de ser-pientes y otras cosas.
Mientras la vela sigue encendida, las luces perdidas prendidas y el cielo iluminado y mientras mentes bien despiertas mienten sobre pozos turbios, te acicalas el espíritu con remordimientos creativos.
Él lo mira, ella gira. Aquella se cruza y yo tropiezo en un basurero.
De todas formas me devuelvo y asciendo al árbol.
Tiemblo y continúo escribiendo.
abril 07, 2006
Las palomas del Pedagógico

¿Eloísa es travesti?

Encierro
"Si el Círculo de la Familia es realmente el lugar donde se encierra a los niños es posible pensar que cuando la familia desaparece los niños quedan libres y ese círculo se reduce entonces a un círculo más pequeño, a la medida del niño que ya se ha convertido en un hombre. En ese mismo círculo de piedra ahora vemos a un hombre".Sueño de pizarra

Más de una vez

Silencio

(¡Así!) Yo no te conozco

Herejía

Gonzalo Rojas
Hogar dulce Hogar

Morir no sería tan malo si todo pasara en la casa
lo peor del cáncer y de la muerte son la burocracia y el ajetreo
Morir no sería tan malo
abril 06, 2006
La ajenidad (de)forma
(...)Sólo más allá de la angustia ocurre el acto. Podríamos decir, entonces, que sólo en el exilio de los grandes sentidos surge la escritura, la producción de un sentido que pueda revertir incluso el pasado.
Esto tiene directa relación con la corrompida autonomía de la literatura con la nombrada inmigración de Piglia. Una inmigración que trae consigo no sólo nuevos habitantes, sino que destruye identidades nacionales y valores tradicionales.
Es una cultura que se nos presenta no sólo como técnica, sino también como cobertura. Es un hábito, pero al mismo tiempo, constituye una vestimenta.
¿La cultura, por tanto, es obra divina o sólo excrescencia? ¿El hombre es un animal divino o enfermo?
A contar de lo anterior, podemos deducir que toda recepción del pensamiento se da en el sujeto. Pero aquella reflexión instaurada en, quién sabe, algún topos determinado, es lo que nos mueve a interpretar y a situar nuestra tradición; indeterminada, por tanto, de cualquier límite de apariencia.
El 'darse cuenta' como tragedia

"...borrarán, olvidarás, confundireis, no escucharás, pues nunca hubo ruta ni señal alguna..."
Borrarán aquello que estaba, olvidarás lo que tomaste de aquello precenciable, confundiréis lo que se olvida con las señales presentes, no escucharás en el olvido dichas huellas, pues nunca hubo ruta tras esas confusas marcas.
Un proceso de extrañamiento que impulsa el desprendimiento de la conciencia de un cuerpo necesario (¡Mujer!).
Una conciencia sin linealidad y una desaparición inundada de divagaciones.
Cinco años permanece lo plasmado. En diez años actúa el olvido. A más de alguien atormenta la confusión e inversión productora de sordera. Mas, la conciencia extraviada, pierde su sentido en la desaparición por negación del instante.
Transposición del alma

La división es lo que constituye al sujeto








