abril 07, 2006

Las palomas del Pedagógico


Me rasco la cabeza, justo en el lugar donde tengo cabello.
Ahí mismo, sí.
Ahí mismo donde obró una o varias palomas juntas al salir yo de clases.
Y no me refiero a tantas chicas llamadas Paloma, sino a una de carne, huesos y plumas.
Aunque no faltará la que ande por ahí echando vuelo, pero de poca probabilidad de ser gris, posar en la rama de un hermoso árbol y literalmente defecar a cuanto peatón se atreva a ocupar su espacio, el espacio para hacer sus necesidades básicas. Que no son ni básicas ni cardinales.
Cardinales tal vez sí, como los puntos que recorren mi escritura. Como el Norte, donde quise arrancar cuando me seguías. Como el Sur, donde viví pero no recuerdo cuándo. Como el Este (y no éste) , donde bailé hasta que se me gastaron los zapatos (aunque eran zapatillas....y de muy mala calidad). Como en el Oeste, donde arrastré la basura que me pidieron deshacer.
Y me sigo rascando la cabeza, aunque ya me pican los dedos de tanto acariciar las historias y no poder poder posarlas en un árbol. Y no poder posarlas para deshacerme de ellas, como lo hacen las palomas al pasar gigantes deseosos de contar algo de lo cual nunca fueron parte, sino lastre.
Aletheia
A propósito de mi cabello

¿Eloísa es travesti?


Llevo horas sonriendo frente a esta máquina desgraciada, pero más agraciada que yo por no tener que soportarse a sí misma.
Horas que podría estar ocupando en dormir, en estudiar, o en hacer nada.
Horas que he perdido sonriendo a no se quién y no se cuándo.
No puedo creer que después de esto, siga con exorbitante alegría, sabiendo que la única que la corresponde es Ella, sí, ella: Eloísa.
Eloísa es frágil y alegre. Cariñosa cuando quieren... o mejor dicho, cuando quiero; y silenciosa...siempre, siempre que quiero.
Tienes los cabellos rojos, los ojos vivaces y un rostro que cautivaría a cualquiera...o mejor dicho, a mí.
Nunca se cambia de ropa porque sencillamente no le interesa.
Es por eso que me apasioné un día cualquiera, por no decir hoy, por no decir ahora, en ordenar un poco su única muda.
¡No puede ser!- Me dije (en realidad no me dije, sino que grité)
-!Mi muñeca Eloísa es un muñeco!
Tras su lindo delantal rosado se escondía una bombacha de marinerito azul.
Y aunque no lo crean, continúo sonriendo después de descubrir que mi Eloísa es un travesti. Y no me aproblema, porque al fin entiendo todo.
Como dijo alguien, en algún momento y en algún lugar (y me muero por saber donde) "Las musas llegan en formas enigmaticas ¿no?"
Aletheia
A propósito de que mi muñeca(o) me habló

Encierro

"Si el Círculo de la Familia es realmente el lugar donde se encierra a los niños es posible pensar que cuando la familia desaparece los niños quedan libres y ese círculo se reduce entonces a un círculo más pequeño, a la medida del niño que ya se ha convertido en un hombre. En ese mismo círculo de piedra ahora vemos a un hombre".
Juan Luis Martínez
Fragmento de "La Nueva Novela"

A través de ti


Creí haberlo visto todo, pero siempre logras sorprenderme...

Aletheia
A mi amigo inseparable Caleidoscopio

Sueño de pizarra


¡No se compliquen, por-que esto es muy fácil!
¡Y sigo llorando de risa!
Mas, ¿Qué tan fácil?
Tan fácil como caminar cuando ya lo has hecho cien-tos de veces.
Tan fácil como llorrar cuando has derramado tres-illos de dolor.
Tan fácil como mirar cuando tus ojos se cansan de tenerlo todo y uno a la vez.
Fácil como decir que en la suma basta
con restar las divisiones de la multiplicidad
repleta de simplicidad.
Digo repleta porque ya olvidé cómo contar.
Como contar esta historia que se está haciendo y que se hizo en su pizarra,
en sus cálculos, hasta en sus salu-dos.
Fácil como escuchar sus pasos en el corredor,
desafiante, insitente, resta-nte.
Fácil como el recuerdo de sus ojos inquietantes tras sus gafas,
aumentadas.
Fácil como el recuerdo de sus letras disminuidas.
¿Será que ya no me parece tan sencillo
imaginar un pa-cien-te,
crear un moribundo,
embarazarme de un cadáver?
Por-que es difícil in-tentar hablar en silencio al desastre.
difícil como a-tentar contra el falleci-miento
difícil como alguna vez no mencionaste
difícil como recordar la sencilla fórmula de recordarte.
Aletheia
A mi querido profesor de matemáticas Carlos Romero
Gracias por dividir la suma de mis partes

Más de una vez


Más de una vez te susurré al oído:
"¿Dónde estuviste todo este tiempo"?
Pero tu oído no hizo más que escucharme.
Más de otra vez le susurré a tus dedos:
"¿Dónde estuvieron todo este tiempo"?
Pero tus dedos no hicieron más que tocarme.
Más de aquella vez le susurré a tus labios:
"¿Dónde estuviste todo este tiempo"?
Pero tus labios no hicieron más que callarme.
Más de muchas veces le susurré a tu frente:
"¿Dónde estuviste todo este tiempo"?
Pero tu frente no hizo más que envenenarme.
Y aquí me tienes como tantas veces, susurrando a tu recuerdo:
"¿Dónde estuviste todo este tiempo"?
Pero ni la tierra que te abraza hace un esfuerzo por responderme.
Ni los años,
ni las fotos,
ni los llantos por tu muerte.
Aletheia
Una paradoja dedicada a un pésimo actor

Silencio


Tres años de silencio fueron suficientes para comprobarlo:
no hay vida sin pausas, caminos sin derrumbes,
pasos sin tropiezos y miradas
sin cegueras.
Miradas
temporales, atemporales, intemporales, extemporales.
Eso es más que suficiente.
Y más que suficientes fueron los gritos que me desgarraron,
las voces que me azotaron, las palabras que me abandonaron.
Esto es más que suficiente.
Aletheia
A aquel que guarda silencio

Delirios


¡Pídeme lo que desees!, pero bésame el cabello...
Aletheia
A Claudio Bertoni

(¡Así!) Yo no te conozco


¡Así! parece la implacable locura
dejada de lado,
tomada por entre la corteza del
absurdo.
¡Así! apareces descompensando estructuras, cavando en fisuras.
¡Así! te apareces desprovisto de ropajes,
de cadenas,
de monturas, de molduras, de-s-pro-visto de censuras.
¡Así! desapareces soldado desorientado,
birlando cuerpos desnudos,
tomando manos inquietas
y
colmando de carne tus labios.

Aletheia
A Claudio Bertoni

Herejía


Según el manifiesto de las estrellas y esto no es cosa de hoy
ni de ayer, pase lo que pase hay que salvar al hombre
de tanta injusticia, hacerlo grande sin
Inquisición, en un asalto al cielo
libre, pero el pobrehombre nace y muere solo
con su soledad y su demencia
natural en el bosque
donde no cabe la piedad ni el hacha.

Gonzalo Rojas

Hogar dulce Hogar


el cáncer
la muerte no sería tan mala
si se pudiera traer a casa
si no hubiera que levantarse
si no hubiera que salir de la cama
si no hubiera que subirse a una ambulancia
si no hubiera que vivir en un hospital
si no hubiera que vivir entre desconocidos
si no hubiera que prescindir de las frazadas
del color de las frazadas de la casa
de la temperatura del color de las frazadas de la casa.

Morir no sería tan malo si todo pasara en la casa
y con los de la casa
si uno tuviera la suerte de tener una casa

lo peor del cáncer y de la muerte son la burocracia y el ajetreo
de los cambios de ropa y el frío de los pasillos y el frío de
las miradas de los extraños (de los que no sufren porque tú sufres
de los que no sufren porque tú vas a morir)
y la indiferencia de las calles y de los muros de las calles
y la indiferencia mortal del hospital y de todo lo que lame
y cubre por dentro a un hospital.

Morir no sería tan malo
sufrir no sería tan malo
si se sufriera en la casa
si se supiera que nada ni nadie nos sacará
-en caso de morir o sufrir-
...........................................de la casa.
Claudio Bertoni