febrero 15, 2008

Blancura Estoica

Rojo, amarrillo, azul, verde… y todos amontonados. Negro, café, celeste, turquesa y algunos atormentados. Amarillo nuevamente coqueteando con el blanco, distendiendo las palabras, los objetos, las sábanas. Sí, cuestión álgida.
Cuestión de filamentos y de órganos. Cuestión más bien de garganta, de pluma, pincel y fluidos.

Movimientos rotatorios. Encandilante belleza suprema. Aforismos, retos, publicaciones extrañas y comedia. Todo un sin fin de pensamientos amorfos y retorcimientos mentales.
Amargura inexistente y sufrimiento perenne. No patenta hostilidad, avaricia enferma ni impureza.
...Y el blanco sigue suspicaz, tenue y reluciente, dulce y amargo, frío, ¿frío? Ese frío tranquilizador, sí. Ese frío. Ese hielo que derrite pensamientos, que congela llantos y detiene demonios. Que “es” demonio, que no es ángel, pero que endiabla el cuerpo…y somete.
Somete brazos, piernas y ojos. Somete la garganta. Somete saliva tibia que turba. Saliva que trepa en silencio las voces estoicas. Estoica que es tu vida, también, sí, tu vida.

Movimientos giratorios. Suprema belleza encandilante de encandilante belleza suprema, que gira, gira, gira, que vuelve, que empujo, que intriga, que tiñe.
Aletheia

A ti...frío álgido que endiabla el cuerpo

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