...yo no dejaba de miralo. Parecía aterrado y famélico. Entonces dirigió sus ojos a su madre tras escuchar una sirena, y dijo: -¡Mamá!: ¿Por qué la gente se está muriendo?
Mis piernas comenzaron a temblar.
Al próximo paradero descendí del bus.
Aletheia
A propósito de un niño con el que tuve la suerte de compartir mi viaje en transantiago
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