
Llevo horas sonriendo frente a esta máquina desgraciada, pero más agraciada que yo por no tener que soportarse a sí misma.
Horas que podría estar ocupando en dormir, en estudiar, o en hacer nada.
Horas que he perdido sonriendo a no se quién y no se cuándo.
No puedo creer que después de esto, siga con exorbitante alegría, sabiendo que la única que la corresponde es Ella, sí, ella: Eloísa.
Eloísa es frágil y alegre. Cariñosa cuando quieren... o mejor dicho, cuando quiero; y silenciosa...siempre, siempre que quiero.
Tienes los cabellos rojos, los ojos vivaces y un rostro que cautivaría a cualquiera...o mejor dicho, a mí.
Nunca se cambia de ropa porque sencillamente no le interesa.
Es por eso que me apasioné un día cualquiera, por no decir hoy, por no decir ahora, en ordenar un poco su única muda.
¡No puede ser!- Me dije (en realidad no me dije, sino que grité)
-!Mi muñeca Eloísa es un muñeco!
Tras su lindo delantal rosado se escondía una bombacha de marinerito azul.
Y aunque no lo crean, continúo sonriendo después de descubrir que mi Eloísa es un travesti. Y no me aproblema, porque al fin entiendo todo.
Como dijo alguien, en algún momento y en algún lugar (y me muero por saber donde) "Las musas llegan en formas enigmaticas ¿no?"
Aletheia
A propósito de que mi muñeca(o) me habló
No hay comentarios.:
Publicar un comentario